DE AQUEL LAGO, ESTE RÍO
Cerrando mis pupilas,
escucharé al sol ponerse
en el perfume de los trinos.
Tapando mis oídos,
palparé tormentas en el suspense
que rompe el sabor de los truenos.
Echando de menos
cabalgar por tu lengua,
escribiré sentado.
El vacío del lago
llena el río,
y si mengua,
busca nuevo sentido.
Este poema condensa la resiliencia de seguir, aun mermados.

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