SOY TÚ
Perdona si te molesto,
pero me muero
en esta carrera por ser alguien.
No soy ni malo ni bueno,
tampoco soy el resto
de lo que ha dejado nadie.
Puedes morir tranquilo,
no quiero verte caer pero puedo
desde mi nueva casa de agua y acero.
Tu muerte dará suerte en este juego
de poca memoria y doble filo,
tú sigue tu sendero
yo prefiero el mundo entero.
Dime, carcelero,
¿quién eres tú para hablar primero?
Soy yo.
Soy yo cuando me quieres
y cuando me rechazas.
Soy yo cuando me abrazas.
Soy yo cuando buscas en el laberinto
de todo lo que podrías ser,
llegas al centro
y sólo el centro puedes ver
y crees que ya no existo.
Si sientes estar listo
parte y ve,
conquistar es todo un arte
y claudicar no es distinto.
Fuiste importante
pero ya no te necesito,
quiero brillar cada instante
ser la verdad de cada mito,
abarcar lo infinito
y saciar mi alma hambrienta
ser más, dar más de lo que quito:
puede ser un mar maldito
pero navego mejor con tormenta.
Dime, compañero,
¿alcanzaré la orilla si suelto amarras y acelero?
Hoy no.
Hoy no brillarás
si no dejas de hacerme sombra.
Hoy barrerás
tu verdad de nuevo,
sin mirar bajo una alfombra
que ya esconde dunas,
unas de almas talladas
otras del polvo que sobra.
A más grande la nave
más esperanza cabe y cobra,
mide mis pies de manga
y los tuyos de eslora.
Arribé y me volví gigante
hecho de barro y arena.
Caí de bruces y vagué errante
como lodo que la tierra no drena.
Cobró todo sentido e intenté llamarte
unirme a la otra cara de mi moneda.
Estabas lejos, en un mundo aparte
donde el sol refleja la luz de la luna llena.
Queriendo crecer y pisarte
había olvidado quién era.
Dime, amigo,
¿dónde puedo disculparme contigo?
En terreno neutral,
entre tu fracaso y el mío.
Nunca fue tan joven un final
ni dio tanta paz lo aprendido.
Donde se bifurcaba el camino
ahora existe una señal,
todos los posibles destinos
podemos seguirla como tal
o añadir uno que no indica:
un viaje loco, de doble espiral
siempre se aprende, a veces salpica
donde dividirse puede sumar
y reunirse multiplica.
El agua nos limpia
porque la ensuciamos
mejor gastar poco y que esté tibia
entre la temperatura que tenemos
y la que cada uno envidia.
Avanza, retrocede o quédate
pero no te castigues, acaricia
despliega todas tus capas y desnúdate.
Toma una de las llaves de la vida, la que más brilla:
soy el cajón de lo que eres, ábreme
barro, arena y lodo hechos arcilla.
Una conversación entre dos de nuestras caras. Un viaje unilateral, truncado desde el principio por dejarnos una parte en la orilla. Una reconciliación, un regreso. El perdón más difícil de todos.

Comentarios
Publicar un comentario