ODA AL BAILE
Bailando todos mis problemas desaparecen
una voz me susurra la verdad,
cruenta y plana:
darán la vuelta y volverán mañana.
La respuesta no tiene edad
es eterna, no cuenta ni una cana:
elige el camino y siéntelo
el que sea tuyo lo allana
si tu mente es el sótano
tu corazón su ventana.
Bailando todos mis problemas no lo son
caen al son de la música,
pierden aliento a cada nota:
preguntan siempre lo mismo y se agotan.
Cada respuesta es única
antes me enterraban, ahora las suelto y flotan.
Salgo de mazmorras en el aire
abrazo mis victorias y derrotas
y si me piden que baile
a veces espero a que pase una gaviota
por si me enseña lo que nadie
a curar mi ala rota.
Pero las veces
que me falta para ser
bailo solo
entonces ya soy algo
y conecto con lo primitivo.
Formo banco con los peces
que me ayudan a comer
y me vuelvo loco
arranco lo que sobra y salgo
y me siento vivo.
Ese momento en el que, bailando,
nuestros movimientos van de mano la mano de la música y de los propios de los
que nos rodean. Es un momento mágico, es arcaico. Es tribal.

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