ESTRELLAS FATUAS
He escalado la montaña
de cadáveres azules
de las partes de mi alma que aplasté.
He clavado mi bandera
sobre campo -de batalla- de gules
en la cima más alta que encontré.
Creía saber
que por encima de las nubes
el sol iluminaría el mundo.
Querría ver
Las estrellas se burlan: ¿bajas o subes?
la niebla es espesa y si no subo me hundo.
Pues abrígate
aquí la noche es eterna
con el día desaparecemos, pero dura un segundo.
Fatuas, alumbran el vacío
lo que las une es tan fino que distancia
más puede la arrogancia de brillar más que el resto
el orgullo siempre puesto y su bandera izada.
Recojo la mía ensangrentada mientras aún ondee
la niebla ya deja ver y la mañana es clara.
Debajo queda todo,
arriba no espera nada.
Desciendo al valle
donde está la vida.
Sólo encuentro huellas
quizá esté dormida
o puede que contemple una estampida
de sueños dilatados, rezagados
de oportunidades perdidas.
Y cada trago
de agua cada día más amargo
distintos ríos,
mismo vaso de piedra gris.
Y sin embargo,
hay que aferrarse a algo
tengo todos los colores del cielo
mismos ojos de reptil.
Pararse a pensar hacia dónde queremos ir, hasta dónde queremos llegar en un camino, o si daremos la vuelta en el siguiente recodo. Preguntas fundamentales para las que apenas hay tiempo en una sociedad enferma, que un día despertará y no se reconocerá. Queremos ascender para ver la vida desde arriba.

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