CUANDO CAMBIAR DESGARRA
De rodillas en la orilla del mar
al pasado y al futuro
acuno mi alma de cristal.
Reconstruirla cada día
es mi deber cansado,
de las lágrimas el salado
y nadie más mi guía.
Pero es guía venenoso,
y si más señala más pierde,
y de gris tiñe el poco verde
de mi camino penoso.
Es guía mentiroso,
susurra que si quiero puedo
convertir el cristal en cuero.
Pero sólo consigo
volverme de hielo
sucio, gotas de llanto negras al suelo.
Mas en estas palabras lo derretido
puede elevarse al cielo.
Sólo contigo y sólo conmigo,
cuando lo demás ya se ha ido.
Creo que guardamos un cariño especial a los poemas que nos han salvado.

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