CLICKBAIT
Sonido, luz, movimiento.
Mejor me siento cuanto menos pienso y más rápido cambian.
Pulso el dedo con la rabia de buscar felicidad sin que la haya
y ¡vaya! quizá deba cambiar la expectativa:
¿mis sueños? ¿mis metas? ¿más abajo o menos arriba?
Ante la duda, una mayor pantalla.
Si he de presenciar una batalla
entre llanto despierto y sonrisa dormida,
me quedaré en esta playa
donde la mente descansa y el alma encalla
mientras aún siga con vida.
Pero ¿por qué esperar en vano
si el troyano de cada uno sabe todas las respuestas?
Siempre se encesta si la red
es invisible, infinita y todos la tejen
¡y no te quejes! únete y sé creador:
¿de contenido o de contenedor?
Si no es algo original, que al menos se asemeje.
Medrarás allá donde las conciencias se sumergen
bajo el lodo fértil del estupor.
Intentarás ser lo que la planta madre te deje:
una raíz sombría, un tierno esqueje
sin flores ni coherencia, basura sin olor.
Tienes todo a cambio, y gratis
criticar sin mejorar, opinar sin pensar
jamás ha resultado tan fácil.
Tecleas gritando hasta echar la flema
y tú nunca te quemas, o casi.
Es una tierra extraña, un parque de atracones.
Ya no hay tigres ni leones, sino nueva fauna
con garras afiladas pero piel cada vez más fina.
El clickbait es la nueva morfina
y puedes viajar, volar, renacer, domar, tener poder
¡y joder! puedes hasta matar.
¿Y si te odias qué hacer?
esculpe a golpes tu avatar
y escupe en él todo lo que eres y quieres esconder.
Es el precio de ser el último vagón del tren:
siempre a remolque del monstruo de nuestro ingenio.
La vida ya era compleja antes, sin pantalla ni red
competíamos por hambre, por sed, por techo y pared
y ahora, ¿qué quedará de este imperio?
Escapo de este secuestro brillante
descubro mi cuerpo, se impone un dulce silencio.
Brota un sentimiento, uno importante:
queda esperanza si aún no alcanza para romper este instante.
Sólo yo. Yo, y el durante.
Una sociedad idiotizada, conectada con todo y con nada.

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